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domingo, 17 de octubre de 2010

INFORME





TEATRO CIEGO Y CONVENCIONAL,


DOS FORMAS DE SENTIR LA CULTURA

La cultura no tiene límites. Es amplia, diversa, y hay productos para todos los gustos. En el teatro, tampoco. La mayoría de nosotros cuando piensa en teatro, imagina una escenografía, actores, gente, colores, voces, luces, butacas. Relaciona el placer de observar un buen guión con la vista principalmente y luego con el resto de los sentidos. Pero en el año 1991, surge en Córdoba de la mano de Ricardo Sued, quien se inspiró en las técnicas de meditación Zen practicadas en completa oscuridad, una forma diferente de expresión. Una particular manera de sentir: EL TEATRO CIEGO.

Mientras que en Buenos Aires existen alrededor de 5 grupos distintos que producen este tipo de obras con un elenco en su mayoría no vidente, existen por otro lado cientos de obras de teatro convencional under y comercial que brindan sus funciones a diario y representan una clara competencia. La diferencia es notable porque la técnica del teatro a ciegas aún no cumplió ni veinte años y el teatro convencional se remonta al siglo V a. c durante la edad clásica de Grecia. Muchas veces la costumbre, lo tradicional, pesa sobre lo nuevo y distinto que queda relegado. Pero este no es el caso. Estamos inmersos en una importante etapa de inclusión social, de igualdad y esto se destaca en la cultura.






Diferencias y semejanzas entre el teatro convencional y a ciegas, aparte de los años de antigüedad que cada uno posee en la industria cultural, hay muchas. Mientras que en el convencional el espectador va a lo seguro, sabe con qué actores se va a encontrar, cuál es la trama, relega la capacidad
de imaginar y volar más allá de lo que sus ojos le permiten ver, observa las características físicas de los actores como del público, sabe quien tiene sentado a su lado, sabe quien está hablando en la obra y quien no, ubica a los actores en el espacio físico que el escenario presenta, puede opinar sobre la iluminación de la obra, el vestuario de los artistas, si la escenografía es interesante o no, en el teatro a ciegas es todo completamente opuesto.


Desde el principio los espectadores entran a oscuras, en grupos de 10 y formando fila. Ingresan a un lugar que no conocen, que no ven, y caminan con temor a caerse, a lo nuevo. Siguen las indicaciones de los propios actores, que son los guías hasta llegar al asiento, que uno no sabe cómo es hasta que termina la obra. El público no tiene nada seguro, hasta desconoce si va a salir satisfecho después de haber pagado una entrada que va desde los treinta pesos hasta los cincuenta según la obra, por no “ver” nada.

Pero la experiencia es distinta, profunda, hasta superior. Tal vez uno se pierde de no ver actores populares, de disfrutar de una escenografía, de poder ver el vestuario de los que hacen el espectáculo. Pero en el teatro ciego, se ganan muchas otras cosas valiosas. Las caras de lo actores, su ropa, su apariencia física, deja ser importante. El lugar pasa a tener múltiples formas según cada espectador y los actores varían en edad, peso y altura, de acuerdo a la mente de cada persona que permanece sentada, a oscuras, sintiendo todo

La actriz no vidente Mirna Gamarra, integrante de la obra La isla desierta desde 2007, agradece la oportunidad de actuar y cuenta cómo vive la experiencia:



La vista queda relegada y hasta olvidada por un rato, mientras que pasan a ser protagonistas el olfato y el oído, y en ultima instancia, el tacto. La sensación de viajar, de estar creando paisajes, lugares, aromas, objetos y personas al mismo tiempo, es constante durante toda la obra. La isla desierta, una de las obras a ciegas más exitosas de Argentina, que tiene funciones viernes y sábados en Ciudad Cultural Konex, es un espectáculo que reúne todas las virtudes de esta nueva técnica.
El director, José Menchaca, resume en pocas palabras las características principales de su obra:



En los últimos cinco años, el teatro a ciegas ha crecido de manera sorprendente en Buenos Aires. Cada vez hay más personas que optan por no ver y sentir. Los noventa lugares que tiene disponibles Ciudad Cultural Konex son ocupados en las cuatro funciones que se brindan los fines de semana. A pesar de ser una nueva forma de sentir la cultura, puede afirmarse que está en auge, porque también existen otras obras como A ciegas con Luz, Todo sonidos, Luces de Libertad, El sueño de los elefantes, entre otras, que reafirman con su éxito avasallante, que este nuevo género artísticos está en crecimiento.


La directora de teatro ciego del grupo Esencial, Karen Torres, asegura que un actor no vidente hasta puede llegar a tener más condiciones artísticas que uno convencional:



Por otro lado, cada vez hay más gente dispuesta a darle la posibilidad a un no vidente de actuar (y hacerlo tan bien o mejor que un actor sin ninguna discapacidad), cada vez el trabajo entre actores ciegos y videntes se vuelve más sólido y ameno, ya que la oscuridad presenta dificultades para todos que terminan uniéndolos cada vez más y eso el público lo siente.

miércoles, 6 de octubre de 2010

ESPECTÁCULOS


TEATRO CIEGO:


UNA
EXPERIENCIA
DISTINTA

Todos nosotros vivimos en una sociedad basada en la imagen, donde lo aparente parece ser más importante que lo real, y el ser humano se termina definiendo no por lo que hace ni lo que tiene, sino por lo que parece ser.Para esta tarea usamos sólo un sentido, la vista, y relegamos a un costado a los otros cuatro. Pero...

¿Qué ocurriría si nos encontráramos en un espacio cerrado, sin una gota de luz y no supiéramos ni siquiera quien está al lado?

¿Qué pasaría si de repente nuestra vista se apaga
ra al menos por un rato y tuviéramos que manejarnos en plena oscuridad?


Imaginemos: sin lugar a dudas nuestra mente se concentraría en el oído para escuchar si alguien camina, tose o estornuda, si hay viento, si se cierra una puerta, y qué significa cada sonido. Intentaríamos tocar, para investigar qué hay cerca nuestro. Oleríamos todo: si hay aroma a flores, a perfumes, a algún sabroso plato de comida, o algo se está quemando.


Todas estas sensaciones y muchas más genera el teatro ciego, una experiencia única dónde las apariencias no existen, dónde todos los presentes están en igualdad de condiciones por unas horas y van a sentir y disfrutar de ello. La mayoría de los actores son no videntes y son ellos los que guían en plena oscuridad el ingreso a la sala teatral de los que van a vivir una experiencia diferente. Ubican a cada persona en sus butacas y en medio de la absoluta negrura, anuncian que en unos instantes la obra va a comenzar. Es ahí cuando el lenguaje gestual deja su espacio vacío y cede su protagonismo diario a los estímulos sensoriales y la palabra.


La técnica del teatro ciego surge en Córdoba en 1991, de la mano de Ricardo Sued que inspirado en diversas técnicas de meditación practicadas en la oscuridad en los templos “Zen” Tibetanos, decide realizar una obra de teatro en plena oscuridad.
En 1994 se presenta en Buenos Aires en el teatro “Espacio Giesso” y en el Teatro “Arte” de Belgrano. Seis años después Gerardo Bentatti, ex miembro del elenco que se había presentado en Buenos Aires, funda Ojcuro, un grupo formado en su mayoría por actores no videntes. En el 2001, este mismo grupo estrena La isla desierta en el Teatro anfitrión y reestrenan la obra al poco tiempo en Fundación Konex, dónde realizan funciones ininterrumpidas hasta junio de 2008 con un éxito indiscutible.
Poster de La isla desierta
Actualmente en la Ciudad de Buenos Aires hay diversas obras que pueden disfrutarse. En Ciudad Cultural Konex, se puede apreciar una vez más La isla desierta, la obra de Roberto Arlt que inauguró la técnica del Teatro Ciego en 2001 y regresó a cartelera este año. Las funciones son los viernes y sábados en dos horarios: 20 30 y 22 30 y la entrada está $50.


En el Centro Argentino de Teatro Ciego, ubicado en Zelaya al 3006, se pueden disfrutar diversos espectáculos a ciegas de lunes a lunes que superan la definición de una mera obra de teatro. Por un lado está en cartelera Luces de libertad, que no sólo busca que el espectador valore el sentido de las luchas libertarias sino que al plantear el tema en plena oscuridad, permite que todos los presentes alcancen la utopía de la igualdad entre los seres humanos por un rato. La entrada también está $50.







Por otro lado también se presenta Todosonidos una obra a oscuras donde el público va a explotar al máximo el sentido del oído durante 50 minutos por sólo $30 y A ciegas con luz, la que más desafía los sentidos porque el espectador no sólo recorrerá a ciegas los principales estilos musicales y percibirá una magistral obra, sino que también descubrirá aromas y sabores de diversos vinos y platos preparados por un chef, totalmente a oscuras. El precio de la entrada es de $150 e incluye el menú que el espectador elija de acuerdo a sus preferencias.


El Centro Argentino de Teatro Ciego fue fundado por Bentatti y Bondone en el 2008 y se convirtió en el primer y único teatro del mundo dónde las obras y espectáculos son realizados en un espacio totalmente oscurecido. Un proyecto distinto, igualitario y completamente nacional